martes, 20 de octubre de 2020

EL COMERCIO INTERNACIONAL Y LA RECESIÓN ECONÓMICA DE AMÉRICA LATINA DESPUÉS DEL COVID-19


Lic. René Barrera Ojeda
Consultor de Comercio Internacional, ex docente académico, autor de diversas obras escritas de Comercio Internacional y Aduanas; artículos publicados en la revista JURISTA de Xalapa Veracruz, México; GUÍA LEGAL de Panamá; Fundador del PORTAL JURÍDICO ADUANERO, Bolivia Estado Plurinacional.      

PREFACIO

Las tempestades son como las olas del mar suben y bajan, pues las sociedades del mundo entero actualmente atraviesan una de sus peores crisis a escala mundial referente a la salud, por el efecto del COVID-19 creado en laboratorio y manipulado genéticamente, con la intervención de las grandes corporaciones del sistema capitalista norteamericano, pues es de suponer y casi anunciada lo que ahora está sucediendo en el planeta.  

No cabe la menor duda que el comercio internacional hizo aportes al crecimiento económico, el desarrollo y la prosperidad, aunque a costo social muy alto. Claro está, los modelos económicos neoliberales al amparo de políticas impuesta por organismos internacionales han contribuido a sacar aparentemente de la pobreza a millones de personas y a difundir los beneficios de un nivel de vida más alto. El comercio ha acercado a los países, fomentando el entendimiento mutuo y contribuyendo a la paz mundial. Pero eso no es toda la realidad. En los últimos tiempos, especialmente desde la Gran Recesión de 20072009, ha aumentado la preocupación por la equidad, la distribución de los ingresos, la justicia social y el empleo. Los problemas son cada vez mayores en América Latina yo diría más bien se han agudizado en los últimos tiempos, que es de conocimiento público.

Por cierto, hay que tener en cuenta que, si no se distribuyen de manera más equitativa los beneficios del progreso, se pondrá en cuestionamiento la legitimidad del sistema basado únicamente en el mercado. En sentido estricto, el comercio es solo parte de un contexto mucho más amplio con sus propias características que no puede proporcionar por sí solo toda la gama de beneficios que se derivan de políticas económicas y sociales estables. Vale decir, en otras circunstancias se considera que la apertura del comercio no contribuye al progreso social mayoritario de los países de esta parte del continente o se la mira con cierta desconfianza. Si no se logra entender el lugar que ocupan los intercambios internacionales en el contexto general, se corre el riesgo de que la imagen del comercio y de la Organización Mundial de Comercio OMC quede injustamente empañada por la falta de políticas efectivas en otras esferas, en particular de políticas que favorezcan un crecimiento sin exclusiones. Además, no se debe recurrir a la política comercial para resolver asuntos que se pueden resolver de manera más apropiada mediante otras políticas adecuadas. Con frecuencia, los gobiernos no defienden la importancia del comercio y de las políticas conexas necesarias en estos últimos tiempos, ahora más que nunca la atención es la famosa “plandemia” del COVID-19 proveniente de las altas esferas del sistema financiero capitalista.

Es preciso aclarar la relación entre el comercio internacional y desarrollo, el crecimiento y la distribución de los ingresos. No es materia de discusión que el comercio desempeña un rol fundamental en el fomento del desarrollo, pero solamente puede hacerlo si se cumplen otras condiciones o factores. Como resultado del comercio interno y externo y la inversión pública, los puestos de trabajo que atraviesan fronteras muy comunes en América Latina.  

Por otra parte, deben regir normas adecuadas que brinden seguridad jurídica y un entendimiento a nivel internacional sobre cómo han de comportarse los países unos con otros en cuestiones comerciales son también un ingrediente esencial de la combinación que hace que el comercio sea provechoso para la sociedad en general. Porque de lo contrario, las normas inadecuadas o inseguras crean fricciones y suspicacia, por consiguiente, reducen las oportunidades comerciales.

En definitiva, las relaciones sociales de producción teniendo en cuenta la crisis del sistema financiero capitalista se halla en su mínima expresión de poder hegemónico en la región, con móviles de alto contenido de recesión cuyo impacto global no es para menos que impactará en la región Latinoamericana.

EL COMERCIO FACTOR INFLUYENTE DE LA GLOBALIZACIÓN Y LAS CORPORACIONES MULTINACIONALES

El comercio internacional debería ser la piedra angular del crecimiento y desarrollo de los pueblos con independencia y soberanía. A la vez que permita ampliar el tamaño de la economía y ofrecer los medios para construir sociedades más justas y equitativas en la distribución de los beneficios. Hay que reconocer que el comercio une culturas, costumbres, religión e ideologías incluso a distancias largas en el planeta, es obvio que existen suficientes argumentos en favor del comercio. Por cierto, es preciso destacar, a manera de aprovechar las diferencias en cuanto a productividad y riqueza de bienes y servicios, los países que comercian se benefician de una mayor eficiencia en la asignación de los recursos. Los ciudadanos disfrutan de más bienes y servicios de los que tendrían si no hubiera comercio y pueden consumir también una mayor variedad de productos. El comercio puede aún fomentar si las empresas adquieren la capacidad de innovar los factores de los medios de producción en los países de la región mediante la adquisición nuevos conocimientos técnicos.

¿Cuál es el futuro del comercio actualmente? Los desafíos son más certeros para un mundo que nos espera después del COVID 19 ejerce una presión competitiva sobre las empresas nacionales y una de las formas en que pueden responder a esa presión es innovando y avanzando en la cadena de valor agregado si cuentan con la capacidad necesaria. Tener presente, los conocimientos incorporados en los bienes y servicios en gran medida incrementa el comercio de estos productos, hay más posibilidades de difundir los conocimientos a través de las fronteras.

El comercio requiere esencialmente que haya seguridad jurídica que proteja los derechos de propiedad intelectual e industrial, normas sobre competencia y sistemas judiciales independientes. La apertura del comercio de bienes y servicios, especialmente si se realizan mediante políticas establecidas de conformidad con el sistema basado en normas de la OMC, se traduce en la adopción de normas y prácticas (transparencia, no discriminación, equidad entre los países miembros) que mejoren la calidad y credibilidad de las instituciones nacionales. En este aspecto, durante la plandemia los derechos propiedad de las diferentes industrias farmacéuticas y equipos e insumos médicos fueron adulterados o plagiados sin registro sanitario alguno, en las importaciones y se comercializaron por doquier en los diferentes países de la región.

Tomando en consideración en sentido amplio si se quiere, que el fenómeno económico más controvertido de la historia contemporánea de la humanidad es la globalización con sus intelectuales a favor y en contra. Como sostuve, en la etapa del capitalismo el comercio logró integrar las economías contemporáneas a un costo social muy alto, gracias al desarrollo de la ciencia y tecnología de las comunicaciones como ser el costo en la logística internacional, poniendo los productos al pie de los consumidores en tiempo real, en este sentido la globalización impacta a todos los estamentos de la sociedad consumista. No es para menos, la globalización emergió y a su paso fue erosionando el poder que puso el Estado para preservar uno de sus más activos intereses, el dominio de la soberanía económica a favor de las multinacionales.

Sin ninguna duda, la globalización no es un fenómeno nuevo menos del siglo XXI, ya se venía dando en diferentes épocas históricas con una serie de intereses económicos, ideologías políticas, valores, religioso incluso, fundamentalmente la iglesia católica y su permanente injerencia en la vida política de los Estados, queda demostrado su accionar más que religioso de índole político como en el pasado reciente el golpe de estado perpetrado en Bolivia que destituyó al ahora expresidente Juan Evo Morales Ayma un gobierno democráticamente elegido por el pueblo. Es también preciso señalar lo expresado por el expresidente de los EE.UU., Barack Obama quien apuntó como uno de los mayores riesgos globales “la peligrosa y creciente desigualdad…el mayor desafío…si bien no se puede prometer igualdad de ingresos si se debe poder garantizar igualdad de oportunidades…”    

En concreto, las relaciones sociales de producción obedecen a un procedimiento de homogenización geopolítica donde se evidencian la profundización y expresión de grandes conflictos de carácter religioso, político y social entre diversas culturas. En consecuencia, la globalización es un fenómeno que tiene diferentes expresiones que plantea definiciones desde la perspectiva de la geografía, la sociología, la administración y la economía política. Pues ahora, desde el punto de vista del sistema judicial queda plenamente demostrado que la globalización logro consolidar su participación mediante normas jurídicas orientadas de favorecer a las empresas transnacionales o multinacionales, por ejemplo, los diferentes procesos de negociaciones comerciales bilaterales, regionales y multilaterales que pasan sin poder ser advertidos el trasfondo muchas veces es dudoso. En el pasado reciente los procesos de corrupción de alto nivel que se han ventilado en la región no es para menos el caso ODEBRECHT con gobiernos democráticos comprometidos, como ser Ecuador, Colombia, Brasil y Perú incluso le costó la vida de un expresidente Alán García, procesos judiciales como el del expresidente Rafael Correa de Ecuador, Lula Da Silva de Brasil, entre otros. La interrogante, queda abierta para la opinión pública de que si la globalización es todavía un fenómeno creíble cuando la crisis del sistema capitalista se halla en decadencia.      

DETERIORO DEL ESTADO DE DERECHO AL ESTILO DE VIEJAS PRÁCTICAS DE REGÍMENES TOTALITARIOS

Los regímenes dictatoriales resurgieron para someter a la población civil, infundir temor, que si salen a las calles serán reprimidas y llenar las cárceles, como sucede en Chile donde militares al parecer fue una vieja práctica que ha revivido en la Latino América, bajo el pretexto o la orden “...QUÉDATE EN CASA”. Incompresible, pero sucede en muchos países Sudamericanos que por desgracia les toca vivir no solo la plandemia sino estar frente a un terrorismo de Estado censurable por la comunidad internacional.    

En materia de derechos humanos y de Estado social se han vulnerado de manera flagrante sin derecho a nada, el confinamiento de la población civil indefenso, la enfermedad del COVID 19 en la puerta, qué más da, el temor y la zozobra generalizada diezmó vidas inocentes, es el resultado nefasto de la plandemia, En primer lugar, podría pensarse que los “derechos humanos” no pueden entrar en pugna con la seguridad jurídica que debería primar ante todo aún en épocas de emergencia sanitaria. Sin seguridad jurídica, los derechos humanos serían solo un símbolo o un simple anhelo alejado de la realidad social.

El fundamento de los derechos humanos –la dignidad y la libertad– en esta época caótica son pisoteados y por demás contradictorios de la historia humana puesto que aquel solo es posible durante la vigencia del Estado de Derecho, en la vida democrática de los pueblos de nuestra América Latina, lo que es peor que los gobiernos de turno de la línea neoliberal apoyado por el imperialismo del norte someten bajo viejas prácticas del totalitarismo.  

Los “derechos humanos” no representa ningún problema cuando el Estado social democrático hace prevalecer la vigencia del Estado de Derecho a ultranza, antes de aplicar mecanismos de sometimiento colectivo y psicológico. Es cierto, que las declaraciones de derechos humanos amparan espacios jurídicos para desenvolver legítimos derechos de la persona humana sin interferencias, pero garantizados por el Estado, existe honda preocupación por la excesiva intromisión de las ideologías que puso algunas concepciones, y que se manifiestan en las últimas décadas en materia de libertad, igualdad, educación, sexualidad, y tantas otras.

Relativo a la “seguridad jurídica” suele ser mal entendida y tergiversada por los distintos medios de comunicación, politizada e ideologizada a su libre albedrío. La “seguridad del ordenamiento jurídico” es importante si en realidad el acento se dirige a la seguridad de la persona y de la sociedad en su conjunto, respecto de la cuales la seguridad del ordenamiento jurídico tiene solo carácter instrumental. El Diccionario de la Real Academia Española lo define como lo “libre y exento de todo peligro, daño o riesgo”, o como lo “cierto, indubitable y en cierta manera infalible”, y como equivalente a “certeza, seguridad, confianza”.

Por su importancia es necesario destacar lo dicho por Mario Cruz Martínez Profesor investigador del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana al referirse a la seguridad pública: “Un reclamo que se ha vuelto imperativo universal de la ética política de las sociedades democráticas es el aseguramiento efectivo de la seguridad pública; sin embargo, la realidad de los últimos años ha evidenciado la complejidad que envuelve la temática. Desigualdad económica y la evidente injusticia social ha delineado comunidades políticas donde los derechos no son más que un sinónimo de dominación y letra muerta”. Ahora bien, en plano de la seguridad jurídica en sentido estricto, es cuestión de utilidad pública coincido plenamente con el citado profesor, la seguridad jurídica debe ser promovida y garantizada por el Estado, en otros términos, la seguridad jurídica es igual a seguridad pública que solo es posible su efectividad en un Estado de Derecho democrático.       

INMINENTE RECESIÓN ECONÓMICA, EL ROL DE LOS ACTORES SOCIALES

Como todo sistema influyente pierde el equilibrio ante la crisis galopante de su propia receta, sostuve desde hace tiempo que la globalización de la economía trajo consigo enormes contradicciones, una de las más relevantes fue la relación entre la globalización y la pobreza que nos permite visualizar mejor las grandes contradicciones existentes en el actual modelo de desarrollo económico y social basado en el mercado teniendo como elemento regulador de las relaciones sociales de producción.

Es obvio, esta contradicción a pesar de los avances en el campo de la ciencia y la tecnología cuyos beneficios son para una minoría de la población que residen en los países de mayor concentración del capital dejando a una buena parte de la población mundial sobrevivir en condiciones de pobreza y miseria.

Claro, la recesión económica es inevitable los países de América Latina lo están viviendo en carne propia, el efecto de la “plandemia” COVID 19 ha disminuido notablemente la fluidez del comercio de mercancías de la región con el resto del mundo en algo más del 35% de las importaciones y similar en las exportaciones. Obviamente a esto hay que sumarle la caída abrupta de la logística internacional, es decir el transporte en sus distintas modalidades y operativas de transporte. Vale decir, la recesión de la economía y su impacto en el comercio internacional de bienes y servicios tiene un futuro incierto y que su reparación dependerá de los actores sociales del sector privado de la industria y el comercio; no podrá ser posible aquello sin la inversión pública de parte del Estado.

El rol de los actores económicos y sociales frente la inevitable recesión económica requerirá de una extraordinaria innovación del aparato productivo provisto de acciones inmediatas con el fin de inyectar la inversión en el sistema financiero y la movilidad de capitales a corto y mediano plazo. La acción conjunta de los actores sociales deberá ser ejecutada con absoluta responsabilidad por el bien de la sociedad, velando por la mayoría social la que está sufriendo el duro de la recesión económica.

No obstante, desde la perspectiva del modelo económico neoliberal fuertemente arraigado en la región durante las décadas del 1990 al 2005, particularmente en el caso de Bolivia se ahondo dos tipos de crisis como sostiene Luis Arce Catacora en su libro (Modelo Económico Social Comunitario Productivo Boliviano); “una de dominación y otra estructural en el plano económico social. La crisis de dominación, o del sistema político, se refiere a la inexistencia de hegemonía nacional clara en el orden político y económico, y debido a esa situación, las decisiones fundamentales acerca de la dinámica social, económica y política recaían en fuerzas externas, organismos multilaterales y empresas transnacionales”, sostuvo.

En el pasado histórico reciente refleja la cruda realidad de los países de la región como ser Argentina, Perú, Brasil, Colombia, Ecuador y países de Centro América con su deuda externa sellada y patentada de acuerdo a las instrucciones de los organismos internacionales multilaterales y bilaterales de acuerdo al Consenso de Washington. Pues bien, de aquí en adelante queda por transitar el camino largo y tedioso de enfrentar el efecto COVID 19, creo no se puede esconder el sol con un dedo lo que acontece actualmente en América Latina, un panorama devastada no solo por la crisis del sistema capitalista y su inminente desplome ante el poderoso asiático, sino también la infecciosa corriente y sistemática de la corrupción en todos sus niveles del aparato estatal y sus combinaciones. Hay que decirlo, la famosa plandemia ha sido la llave maestra con que los gobiernos neoliberales de la región hayan adoptado para amasar fortuna, negocio gordo a costa de la salud y la vida de la población; “…QUÉDATE EN CASA, aunque no tengas nada que comer, igual te mueres”.                 

EPÍLOGO

Velar los altos intereses de los Estados y sus economías no siempre es tarea fácil menos en épocas como la que está viviendo América Latina, sociedades libradas a su suerte, al desamparo por parte de los gobiernos de turno que poco importa a estas alturas la ideología política o las forma de pensar diferente. Se habla de seres humanos víctimas del encierro o aislamiento social, y no es para menos era deber de los Estado proteger velar por sus vidas, y no fue así. La que está por encima de todos los intereses es la vida, la salud de la población en general, sin embargo, tal parece que la crisis del sistema capitalista se está jugando por un nuevo orden mundial y, para ello han paralizado el planeta, se han inventado una enfermedad letal denominado COVID-19 para reducir a la sociedad civil mediante mecanismos de control totalitario y la vulneración de los derechos humanos.  

En definitiva, el daño está ya hecho los muertos no volverán mientras el nuevo orden mundial está en ejecución, la recesión económica es inevitable la pérdida del empleo provoca el descenso de la clase media a clases empobrecidas, es decir habrá nuevos pobres y los otros que se hallan por debajo de la línea media, aquellos que no tuvieron acceso ni siquiera a la salud gratuita desparecieron sistemáticamente de las estadísticas manipuladas de manera artificiosa como una gloriosa justificación como la consigna de “QUÉDATE EN CASA…”

En cuanto al comercio internacional si bien une culturas íntegras que a pesar de la recesión económica éste deberá configurarse hacia un nuevo orden, pero más humano, con actores sociales que piensen no únicamente en la distribución de ingresos en pocas manos sino más bien equitativa y con justicia social por el bien de la mayoría. “No más a la explotación del hombre por el hombre, la máquina es solo un montón de fierros que jamás podrá reemplazar el conocimiento del hombre”. Hagamos de nuestra América Latina un mundo realmente nuevo y próspero precautelando siempre los altos intereses nacionales y nuestros recursos naturales por el bien de las futuras generaciones.    







viernes, 11 de septiembre de 2020

AL PÚBLICO LECTOR



Lo más preciado del ser humano es el raciocinio fundado en la esperanza de un presente mejor y futuro visionario; puede haber recesiones económicas y pandemias en la historia de la humanidad, sin embargo nada detendrá sus aspiraciones de un mundo próspero y soñador. “AMÉRICA LATINA TE QUEREMOS VER EN GRANDE…”   





miércoles, 20 de mayo de 2020

EL CONTRABANDO Y SU VÍNCULO CON LOS ESTAMENTOS SOCIALES DE PODER POLÍTICO EN LATINOAMÉRICA

                                                                                                                        

              I.        EXORDIO
            II.       EL CONTRABANDO COMO FENÓMENO SOCIAL
          III.       CLASES SOCIALES Y PODER POLÍTICO
          IV.       MAXIMIZACIÓN DE LA LEY PENAL SIN RESULTADOS
           V.        EPÍLOGO

     I.        EXORDIO
No hubiera sido posible escribir estas líneas a lo que estoy acostumbrado, apartarme de la idea central del tema que motivó sería una locura; pues de nada sirve pretender tapar el sol con un dedo o hacerme de la vista gorda; pues hay que decirlo sin tapujos porque considero que existen en el ámbito jurídico aduanero ciertos tópicos sueltos que la teoría penal no ha resuelto.  
El gran problema existente en esta parte del planeta llamada Latinoamérica es que aún no se logró quebrar las cadenas del colonialismo y del sometimiento externo, su magna economía echada está a la suerte de los poderosos del sistema financiero mundial. La globalización de la economía mundial un concepto moderno del sistema capitalista de dominación que hace del comercio un gran negocio global, la consigna de reducir la pobreza es solo pretexto en un mundo de desigualdades donde se campean libremente la injusticia social, la discriminación racial, el separatismo, el narcotráfico, el terrorismo de estado, el contrabando, la trata de personas, y las altas tasas de criminalidad son pruebas elocuentes que día a día las sociedades pasivamente observan, detrás de todo esta escalada de criminalidad se hallan involucradas grandes corporaciones transnacionales del crimen organizado.
Estoy de acuerdo, que el eje central de este comentario posiblemente pudiera no estar conforme con ciertos intereses sectoriales; al menos hay que expresarlo porque omitir la dura realidad significa encubrir ese gran problema de hoy que agobia, que no se puede pasar por alto aquello que por siglos fue y que continúa siendo un botín de reparto la administración de aduanas por las clases sociales de poder económico y político bien arraigados. Sin duda, el comercio legal el que alimenta al desarrollo de las economías nacionales está en su lugar a pesar de todo, sin embargo, la ilegalidad siendo el lado opuesto al desarrollo económico y social de los países parece ganar terreno frente a los tibios avances del sistema judicial en cuanto se trata a la penalización de los delitos económicos.
No es para menos, tratar un problema social de esta dimensión del que me propuse no es sencillo para ningún autor, y esta es la razón fundamental de este comentario, primero enfocar el “contrabando” a partir del contexto social, segundo a partir desde la concepción jurídica de tipo penal que el contrabando lesiona causando severos daños a las economías nacionales. Un tema pendiente que requiere ser resuelta en Latinoamérica. 

    II.        EL CONTRABANDO COMO FENÓMENO SOCIAL  
Específicamente el delito de contrabando entre los diversos delitos aduaneros es considerado el mal endémico que subsume en la miseria y la dependencia económica a cualquier país, pues ya se dijo en anteriores escritos; este mal tiene su origen desde la época colonial, desde entonces fue adquiriendo en el transcurso del tiempo diferentes connotaciones a la vez profundamente arraigado en las sociedades del siglo XXI.
Por cierto, los Estados adoptan sus políticas económicas de alguna manera por el orden económico imperante; vale decir, sea el proteccionismo o el liberalismo económico. No hay como perder de vista, se han hecho todos los esfuerzos para su erradicación y extirpación de éste mal social; incluso en foros internacionales como la organización Mundial de Aduanas se han debatido entre los Estados Miembros para la lucha frontal y permanente contra el contrabando, pero han devenido en proyectos insuficientes y frustrantes.
En la comisión del contrabando, el delito aduanero por antonomasia, no únicamente concurren conductas dolosas de evadir o burlar los sistemas de control aduanero, más contrario es preciso transparentar cuando se pretende realizar un análisis, aunque preliminar acerca del contrabando. Es imposible hablar del contrabando sin reconocer la existencia de una enmarañada red de corrupción que contamina a nivel global, es decir a todos los estamentos concurrentes de clases sociales de poder, con algunas excepciones que la historia registra. Pues bien, la corrupción y el contrabando no son sinónimos, sino que comparten de algún modo el mismo cordón umbilical, son como hermanos, conviven simultáneamente; la una alimenta al otro y el otro contribuye para una salida pronta a la impunidad.
En definitiva, el contrabando separado de lo estrictamente jurídico-Derecho Penal Aduanero- es que constituye un problema social de distinta naturaleza a diferencia de los otros delitos penales que no es suficiente la adopción de penas máximas, porque esto demandaría presupuestos sobredimensionados para la construcción de centros penitenciarios, ningún gobierno se animaría hacerlo. Es un problema que no solo involucra a los evasores de impuestos aduaneros o de aquellos traficantes del comercio ilícito con mercancías de dudosa procedencia, del otro lado se tiene a los contrabandistas del menudeo o llamado también contrabando hormiga de un estrato social empobrecido que habitan por lo general en las zonas fronterizas de los territorios aduaneros. Una realidad que no se puede eludir, aunque duela aceptar son miles de personas entre hombres y mujeres que haciendo este trabajo ilícito llevan el sustento para sus familias. Pues ahora, vista desde la óptica del Derecho Penal Aduanero la comisión del delito involucra a todos quienes introducen o extraen mercancías ilegalmente que encuadran en la configuración del delito tipo. Surge la interrogante, ¿Quiénes son los verdaderos contrabandistas? ¿Quiénes los contrata a aquellas personas en las fronteras? Claro, hay mucha tela que cortar. Llegamos a la conclusión que el contrabando no es cuestión que solo involucra a la ciencia penal sino más bien es un problema social con sus características propias que heredamos desde hace siglos en América Latina y hasta nuestros días se ha perpetrado lamentablemente.   
                  
  III.        CLASES SOCIALES Y PODER POLÍTICO
Es evidente las sociedades van en constante crecimiento poblacional, los índices de criminalidad en los centros urbanos o capitales de los países como Argentina, Brasil, Lima, Bogotá entre otros, son alarmantes. Esta fuente sirvió de base para el presente comentario, por un lado, la existencia de factores delictivos históricos que datan desde épocas remotas, como decía el Exministro de Justicia Federal Argentina Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, la criminalidad se multiplica en las ciudades de mayor crecimiento poblacional. Los delitos de orden público en particular el comercio ilícito es impresionante en las fronteras terrestres. Hay que salir de la ingenuidad, el contrabando se relaciona con otros delitos como las que mencioné antes; hay que decirlo, las fronteras Bolivia- Chile, Bolivia-Argentina, Ecuador-Perú, Colombia-Venezuela; la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, que escapa a cualquier imaginación racional.
La globalización económica trajo consigo también el comercio ilegal dirigidas por ciertos estamentos sociales de poder bien arraigados en la sociedad, no cualquiera se dedica al contrabando y no es exagerado. El Estado como tal en muchas situaciones se ve imposibilitado de frenar la acción delictiva, busca formas de reprimir el ilícito estableciendo las aduanas integradas como la de Bolivia y Argentina, chile y Brasil. Basta un botón de muestra, operan empresas fantasmas supuestamente legales que se crean de la noche a la mañana, con nombres suplantados, por ejemplo, el contrabando hormiga en las fronteras no lleva el nombre verdadero del principal contrabandista, a los cuales se les denomina “palos blancos”. Pues, la historia registra un sin número de casos desde la colonia, pasando por la conformación de las repúblicas hasta nuestros días, familias de empresarios de la burguesía minera, la industria y el comercio lideran hoy aún a través de influencias de poder arraigados en las sociedades.
Desde el punto de vista político, el contrabando como una camisa fuerza de las clases sociales dominantes ejerce una influencia mayor cuando los gobiernos son corte dictatorial o de facto, en Latinoamérica esta relación de poder es notorio en los regímenes militares entre las décadas del 60 hasta comienzo del 80. Hablar de institucionalizar de las aduanas era utopía, intereses personales o de clases sociales o poder político estaban por encima de los intereses del Estado; primero yo después el Estado era el vocablo común entre ellos. Las aduanas son como un botín de reparto del prebendalismo político, al extremo de tomar los cargos a la fuerza y destituir a los funcionarios de carrera se convierte en un abuso de poder político sin precedentes, los pedidos o cupos de poder se extreman a tal punto de “…querer o más bien de escoger las aduanas de frontera de mayor afluencia comercial.
Todo esto tiene su origen, la relación de intereses de clase y la política no nació de la noche a la mañana, se debe un largo proceso histórico producto de las crisis económicas que provienen de Europa y Estados Unidos de Norteamérica. La historia Latinoamericana registra que los profundos cambios en la economía debían expresarse también en la estructura social prevaleciente en las colonias españolas. Tal es así que fue surgiendo a la vez una poderosa clase de colonos criollos, integrada por terratenientes, plantadores, empresarios mineros, comerciantes, armadores de barcos, etc., cuyos intereses-marcados por las necesidades de la expansión y la acumulación-chocaban frecuentemente con los de la corona, orientados al simple expolio colonial.
No cabe duda, que la clase criolla también tuvo profundos efectos en el ámbito de la política. Claro, los criollos eran «españoles americanos» que descendían en su mayor parte de los conquistadores y colonizadores de estas tierras, reclamaban para sí un papel preponderante en la administración colonial, que en la práctica estaba en manos de un grupo de burócratas venidos de la península ibérica, que tenían como únicos objetivos mantener la sujeción de estos territorios a la metrópoli y obtener los mayores ingresos posibles para la corona española. Fue así como en las colonias españolas de América llegó a constituirse un «poder dual», vale decir entre una «clase dominante a medias»-la criolla que controlaba los medios de producción fundamentales y los más activos circuitos económicos, y una casta burocrática que actuaba como clase sin serlo, pero que detentaba el poder político en representación de la clase dominante metropolitana. Esa lucha entre criollos había tenido múltiples ocasiones de manifestarse a lo largo de la historia colonial, pero en el siglo XVIII alcanzó una virulencia inusitada, expresada en motines, rebeliones y alzamientos ciudadanos, dirigidos por los Cabildos-centros del poder criollo-contra el poder colonial radicado en Virreyes, Audiencias o Capitanes Generales. ¡Vaya pues, la historia que vivió nuestra América Latina! Dice, Eduardo G. “Los fantasmas de las revoluciones estranguladas o traicionadas a lo largo de la torturada historia latinoamericana se asoman en las nuevas experiencias, así como los tiempos presentes habían sido presentidos y engendrados por las contradicciones del pasado.”

  IV.        MAXIMIZACIÓN DE LA LEY PENAL SIN RESULTADOS
Las administraciones de aduanas aún persisten viejos y arraigados problemas no solamente de carácter político por su complejidad, también en lo jurídico. En el mundo actual en que las relaciones económicas entre los Estados tienden hacia un régimen del libre tráfico de mercancías, principalmente entre aquellas naciones que conforman bloques regionales, sean hecho esfuerzos por compatibilizar las normas aduaneras referente a la represión del contrabando. Vista desde la óptica de la norma positiva que sanciona el delito de contrabando no puede por sí sola parar las conductas criminales dentro del ámbito de los delitos aduaneros.
A estas alturas del siglo XXI en que se vive, las sociedades de nuestra América Latina evolucionaron rápidamente en actividades del comercio ilícito, al extremo que las aduanas parecen admitir tal comercio ilegal porque de lo contrario el problema de las fronteras territoriales sería una bomba tiempo, esto ya es un problema mayor de Estado. Pues bien, El Derecho Penal no está para resolver los problemas de la criminalidad, más bien es para sancionar una vez tipificada el delito como tal, pero ni mucho menos no es la única ni la más efectiva; la solución, por tanto, no pasa sólo por la norma jurídica, sino también la misma debe estar acompañada una decisión de política criminal y, aún más, de una política general de Estado teniendo como base fundamental de estudio que el problema no es precisamente el delito sino que el problema es esencialmente social.
Mantener de manera permanente un programa activo de lucha contra el delito de contrabando y contra la corrupción que facilita la comisión de este ilícito, la historia nos lo ha demostrado que no es el adecuado, precisamente porque se ha tomado el camino equivocado o demasiado débil por las razones ya expuestas. Claro está, las aduanas de los Estados no dejaron de ser el botín político de las élites de poder o clases dominantes en complicidad con otros entes públicos que hacen de las suyas. El orden jurídico del poder del Estado sancionador queda rezagado frente al comercio informal-el contrabando-parece algo normal en la sociedad; la gente compra y vende con facilidad ni qué decir en los mercados urbanos y de la periferia.   
Por otro lado, la maximización de las penas que se dieron en el continente latinoamericano tampoco dieron al menos los resultados esperados ni aun estando en el sistema de gobiernos democráticos, lo que es peor en “gobiernos de facto” instaurados por la fuerza militar o golpes de Estado. La legislación aduanera de los Estados en los últimos tiempos solo fue sometido a cambios parciales, la promulgación continua y excesiva de normas dispersas hacen tediosa y compleja de poder conocerlas en su integridad todas; entonces, por la misma razón los actos ilícitos se alejan con facilidad del alcance del poder sancionador. Demos un ejemplo, en Bolivia existe una ley de protección al denunciante del contrabando incluso sale premiado; sin embargo, el delito persiste ¿Qué significa esto? ¿no es acaso un buen negocio denunciar el contrabando?; se tiene la ley que sanciona la violencia contra la mujer “…y hay más feminicidios” lo mismo pasa contra el racismo, son casos interminables de enumerar. Queda probado, que el derecho penal no es capaz de dar solución a un problema inminentemente social, no porque su alcance sea menos efectivo frente al delito, no es eso. Es mucho más profundo y estructural, obviamente, el Estado por sí solo no podrá lograr su objetivo pese a que tiene el poder sancionador; eh aquí, no es ajena la responsabilidad social de los actores civiles de hacer un comercio que realmente beneficie a la sociedad en conjunto.   
             
   V.       



EPÍLOGO
Estoy convencido, que por muy comprometida que sea la ardua tarea de investigar acerca del contrabando como un problema social en Latinoamérica, sería austero el estudio sin la participación de las otras ciencias como la sociología, psicológica, historia antropológica, historia política, etc. Por otro lado, el sistema judicial contemporáneo tal parece estar demasiado comprometido de forma pasiva en cuanto a la aplicabilidad de las penas, vale decir, que si los criminales andan suelto por las calles es porque algo está fallando en el sistema judicial mientras que los centros penitenciarios se llenan de internos probablemente inocentes, seguirán un siendo centros de formación de peligrosos delincuentes en potencia a futuro.
A estas alturas de lo que va el siglo XXI, el comercio legal, el que paga sus impuestos, el que contribuye al desarrollo económico del país como dije está aún de pie a pesar de todo, no por mucho tiempo mientras si los intereses de clase de poder político continúen erosionando la institucionalidad de las administraciones de aduana.            
René Barrera Ojeda, Lic. En Comercio Internacional y Aduanas, autor de obras escritas sobre comercio exterior, ex docente académico de distintas universidades de Bolivia. Fundador del PORTAL JURÍDICO ADUANERO. Contactos E-mail: clacibol@gmail.com Tel. Cel. 0591-72556444 / 70545696.      

domingo, 10 de mayo de 2020

DERECHO ADUANERO: LA IMPORTACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE DISPOSITIVOS MÉDICOS REGULADOS POR LA LEY 1737/1996 ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA


A MANERA DE INTRODUCCIÓN
En todos los tiempos el comercio de mercancías siempre se mantuvo en primera fila del interés social, político y económico de los países, la disponibilidad de los medios ha caracterizado relevancia en la adopción de mecanismos y tomas decisión en materia de política comercial tanto de importación y exportación.
La actividad comercial particularmente el comercio exterior se halla normada dentro de las competencias exclusivas del nivel central del Estado determina el numeral 5) del Art. 298 de la Constitución Política del Estado Boliviano, precepto constitucional de trascendencia y de responsabilidad para el Estado, mismo que concuerda con el Art. 35 del mismo texto constitucional. Pues bien, cuando se habla de salud nos referimos a los derechos fundamentales de la población en su generalidad, reconocidos por la Constitución y, son inviolables, universales, interdependientes y progresivos; el Estado tiene el deber de promoverlos, protegerlos y r espetarlos. ¿Qué se entiende por salud? Se puede decir, que salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social, no significa únicamente la ausencia de enfermedades o afecciones, sino también velar el nivel de eficacia funcional de todo aquello que esté relacionado con la salud.
Por otro lado, se tiene los derechos del usuario y consumidor previsto en el Art. 75 de la Constitución que señala específicamente (…Al suministro de alimentos, fármacos, y productos en general, en condiciones de inocuidad, calidad y cantidad disponible adecuada y suficiente, con prestación eficiente y oportuna del suministro). En ese sentido, la Ley 17137/1996 (Ley del Medicamento) establece en su Art. 2.- ARTICULO “La presente Ley regula la fabricación, elaboración, importación, comercialización, control de calidad, registro, selección, adquisición, distribución, prescripción y dispensación de medicamentos de uso humano, así como de medicamentos especiales, como biológicos, vacunas, hemoderivados, alimentos de uso médico, cosméticos, productos odontológicos, dispositivos médicos, productos homeopáticos, y productos medicinales naturales y tradicionales”. Y, por tanto, el Art. 5 determina que los dispositivos médicos se hallan sujeto a Registro Sanitario, la transgresión a la norma legal es penada por ley así lo expresa el Art. 59 de la mencionada norma legal. Además, el D.S. 3376/2017 promulgado por Evo Morales presidente Constitucional del Estado, en el que establece: “Que es necesario modificar el Art. 42 del D.S. 25235 que permita a la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud AGEMED, emitir certificaciones y autorizaciones previas para la importación de medicamentos que garanticen el acceso a medicamentos seguros, eficaces y de calidad en beneficio de la población”. 
Ante la situación de emergencia el gobierno nacional transitorio promulgó el D.S. 4192/2020 que determina la desgravación del Gravamen Arancelario de los productos comprendidos en el Anexo del citado Decreto Supremo; además de la facilitación en cuanto al tiempo en instancia administrativa para la obtención del Registro Sanitario. Sin embargo, ante la abrumadora demanda de dispositivos médicos en la población ha despertado un inusitado interés en los comerciantes para la importación de dispositivos médicos entre otros, relacionado con el tratamiento del COVID-19.
En la actualidad, el comercio exterior en términos de oportunidad comercial es absolutamente legal siempre y cuando no perjudique el bien colectivo; por tanto, importar dispositivos médicos debe darse en estricto cumplimiento a la Ley del Medicamento y sus normas conexas.   

DESGRAVACIÓN ARANCELARIA
En cuanto a la importación de los dispositivos médicos el Decreto Supremo 4192/2020 establece la desgravación del 100% de Gravamen Arancelario con excepción del Impuesto al Valor Agregado IVA; en otras palabras, la desgravación no tiene carácter fiscalista precisamente para que la población en general pueda contar y acceder en el mercado interno a la obtención de los medios de prevención para de evitar la propagación del COVID-19 de forma inmediata, de esta manera no dar rienda suelta a la especulación y agio toda vez que estos son delitos sancionables penalmente. 
La COMUNICACIÓN INTERNA AN-GEGPC-CI-N° 062/2020 de la Aduana Nacional dispuso textualmente que los productos como ser barbijos, guantes, ropa médica, gafas protectoras, respiradores, termómetros NO requieren certificaciones de AGEMED que deban presentarse como documentos soporte para el despacho aduanero, vale decir, que las Agencias Despachantes de Aduana podrán realizar despachos sin que les preocupe en absoluto que en lo futuro podrían ser objeto de fiscalización. En definitiva, no constituyen documentos soporte para el despacho aduanero de importación para el consumo, por tanto, No contraviene el Art. 111 del D.S. 25870/2000 Reglamento Aduanal.         

DISTRIBUCIÓN Y COMERCIALIZACIÓN
Después de la nacionalización de los dispositivos médicos se viene la distribución y comercialización en el mercado interno, técnicamente corresponde a la cadena logística la distribución del producto en los centros comerciales mayoristas o minoristas; en tanto que la comercialización radica en el objeto mismo del comercio. Vamos a ser más claros, el importador bien puede ser una persona natural o jurídica cuenta con su Número de Identificación Tributaria NIT, su FUNDEMPRESA y la Licencia de Funcionamiento; estar empadronado ante la Aduana Nacional, documentos en los que se declara la actividad o el giro principal del negocio, es decir, la comercialización de productos importados.
Sin duda, el acto de comercio es el núcleo principal de la actividad económica suponiendo que sea lícita, es la actividad que garantiza el Estado amparado en el Art. 47 de la Constitución Política del Estado. Pues bien, estamos en el camino de la legalidad, se importa mercancía libre del gravamen arancelario-beneficio impositivo-se nacionaliza bajo el régimen de importación para el consumo. La Ley 1737 Ley del Medicamento, con absoluta jurisdicción y competencia conferida al Ministerio de Salud, a través de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud, su sigla AGEMED, tiene por misión controlar, fiscalizar la distribución y comercialización de medicamentos en el mercado interno, dispositivos médicos entre otros productos señalados por ley que tienen que ver con la salud humana. Por tanto, AGEMED es la institución estatal reguladora y encargada del Registro Sanitario de los productos señalados en el D.S. 4192/2020.         

CONCLUSIÓN
En la actual coyuntura de emergencia que vive el país y el mundo entero por el COVID-19, tal vez no sea el interés impositivo el que prevalezca sino la salud pública de la población tal como consagra la Constitución “…primero es la salud y la vida”. El Estado mediante leyes y otras normas legales facultativas disponen que los productos sujetos a control en la comercialización y distribución sean aplicadas y cumplidas por la AGEMED. Bajo ningún pretexto ni justificación alguna menos pretender estando aún en una situación de emergencia, importar productos que no reúnen las condiciones de calidad y efectividad sean comercializadas en el mercado interno. No se puede poner en riesgo la salud y la vida de la población, a eso se refiere el Art. 47 de la Constitución “…siempre que NO perjudique el bien colectivo”.             

miércoles, 29 de abril de 2020

LIBRE COMERCIO vs PROTECCIONISMO EN EL SIGLO XXI


La economía global avanza a pasos gigantes el desafío es casi inevitable el comercio se consolida cada vez más en el planeta, sin embargo, simultáneamente habrá que observar otros factores socioeconómicos vinculantes, el comercio trae consigo fenómenos degradantes que pueden poner en peligro la sociedad civil si no se adoptan políticas de prevención adecuadas. Hoy en día la pobreza, la miseria no son los únicos fenómenos al que enfrenta la comunidad internacional fundamentalmente los países Latinoamericanos, sino contra el libre comercio de bienes o mercancías que bajo pretexto de la crisis financiera del sistema capitalista, por la seguridad interna y contra el terrorismo internacional razón por el cual algunos gobiernos adoptan políticas económicas de corte proteccionista. El libre comercio y el proteccionismo son dos fuerzas antagónicas sin precedentes conviven en el sistema de la economía globalizada.

LIBRE COMERCIO 
El comercio internacional es como las olas del mar suben y bajan así son las políticas restrictivas del proteccionismo que frenan el comercio libre entre los países del mundo. La humanidad entera debe saber jamás se tuvo un comercio del todo libre o la libertad de comercio y el proteccionismo absoluto. El comercio fue la actividad económica que lideró las economías nacionales del viejo mundo en distintas épocas de la historia, tales como el Mercantilismo, la Fisiocracia y el Liberalismo Económico de Adam Smith y sus discípulos. La Organización Mundial de Comercio OMC, organización internacional de Derecho Público cuyo principio es promover y apoyar a que las corrientes comerciales circulen con la máxima libertad posible, siempre que no se produzcan efectos secundarios desfavorables. En otras palabras el libre comercio es la eliminación de obstáculos y barreras técnicas al comercio, por otra parte significa asegurar que los particulares, las empresas y los gobiernos conozcan cuáles son las normas que rigen el comercio en todo el mundo, dándoles la seguridad jurídica de que las políticas económicas no sufrirán cambios abruptos, es decir que las normas jurídicas deberán ser transparentes y previsibles lo que hoy sucede a la inversa.  
El comercio exterior requiere políticas económicas de Estado concretas libre de improvisaciones, los negocios internacionales no se improvisan nacen a la vida del derecho privado y público desde el primer momento en que el contrato de compraventa se cierra o se valida entre las partes y surte efectos jurídicos, no hay marcha atrás en los negocios comerciales cumples o pierdes la credibilidad y la confianza, se vulnera el “principio de la buena fe” elemento sustancial del contrato de compraventa internacional. La incertidumbre comercial genera la inseguridad jurídica por supuesto el impacto es contundente en los países que comercializan bienes y servicios.
Sin embargo, es preciso destacar que el libre comercio es el acceso sin restricciones a los mercados internacionales y que los países del mundo deben garantizar este principio fundamental, significa que el comercio sea equilibrado posible, libre y sin discriminación. La OMC ha establecido normas generales y de carácter universal de cumplimiento obligatorio ente los países miembros. En el plano del Derecho Internacional los Estados gozan de derechos en igualdad de condiciones, pues en el contexto comercial sucede lo mismo para los particulares regido por el Derecho Mercantil Internacional.

PROTECIONISMO
La corriente económica adversa a la del liberalismo económico podríamos definirla sin mayor complicación, se dice que es una práctica comercial destinada a restringir o al menos desalentar las importaciones a través de aranceles y otros obstáculos técnicos al comercio, su objetivo principal es ayudar artificialmente a los productores nacionales a no competir con mercados externos; el proteccionismo crea mercados cerrados y niega que el consumidor tenga la opción de elegir lo que él desea y al precio que él desee. Como toda corriente económica tiene sus defensores y detractores, ideólogos, pensadores; no menos cierto es que la globalización económica impera hoy en día sin precedentes.
El proteccionismo es la otra cara de la moneda imposible de excluirla, siendo que en pleno Siglo XXI los países procuran integrar sus economías formando esquemas de integración económica desde Zonas de Libre Comercio, Uniones Aduaneras y Mercados Comunes, como el reciente Acuerdo de TLC firmado entre Colombia y Panamá (septiembre, 2013), lo cual no significa un Acuerdo de por vida serán las circunstancias del momento que determinen el sistema económico. Ahí se tiene un claro ejemplo del proteccionismo la Resolución de la AFIP 3252/2012 (Declaración Jurada Anticipada de Importación) sobre el control del comercio exterior. Coincido con Nestor O. Scibona en su comentario del jueves 12 de enero 2012 publicado en edición impresa del periódico La Nación de Buenos Aires, cuando afirma que el Gobierno se arroga el derecho de decir por los gerentes de compra qué, cuándo, y cómo importar. Cuánta razón tiene que las cadenas de logística y la Distribución Física Internacional de mercancías, de transporte, Banca, Seguros, etc., entrarán en una etapa crítica, puesto que son las empresas de logística las que abastecen a los centros de consumo en el momento preciso y en condiciones óptimas que el mercado requiere. Lo cierto es que la dinámica de la economía mundial no la para nadie, al igual que la sociedad de consumo y la creciente globalización de la ciencia y la tecnología hacen en estos tiempos difícil ignorar su avance y desarrollo.
En el ámbito del derecho se dice que la Constitución y la Leyes deben integrarse internamente con el objetivo de brindar seguridad jurídica a la población, sucede de manera similar con el derecho internacional, en sus distintas ramas como el Derecho Internacional Público, Derecho Mercantil internacional, Derecho internacional Privado, Derecho Penal Internacional respectivamente toda vez que el comercio internacional supone la interacción de sujetos que generan hechos y actos jurídicos.

EPÍLOGO   
Apoyamos a un comercio libre sin restricciones por el respeto a los principios generales del derecho de comerciar entendida como actividad lícita, el respeto por los Tratados internacionales suscrito por los Estados, los derechos humanos, los derechos del consumidor y sobre todo velar por el medio ambiente en todas las latitudes del planeta. La comunidad internacional, particularmente Latino América debemos optar por promover e incentivar la cultura, el hábito por la lectura, por los valores sociales y morales principios que rigen a partir del orden social constituido propio de los sistemas jurídicos. El comercio debe servir al hombre no a la inversa, si bien el comercio mueve el mundo el hombre es quien decide al final si consume o no. Las políticas de Estado deben precautelar por la salud y la vida de sus habitantes ante cualquiera eventualidad y de amenazas internos y externos que ponga en peligro la seguridad del Estado y la de sus habitantes.    
“Los usos son formas de comportamiento humano que el individuo adopta y cumple porque de una manera u otra, en una u otra medida, no tiene remedio. Le son impuestos por su contorno de convivencia: por los demás, por la gente, por la sociedad…”
Publicación: “El Hombre y la Gente”. Ortega y Gasset.

Nota: Agradezco al Sr. Rodolfo Beckford Gerente General de Mercadeo Expres, para la Revista Guía Legal Panamá, de haberme invitado comentar sobre la problemática comercial imperante y sus efectos reales en que vive hoy la comunidad internacional.



domingo, 19 de abril de 2020

DECADENCIA DEL SISTEMA CAPITALISTA DEL SIGLO XXI (Segunda Parte)


CAMBIOS ESTRUCTURALES DEL NUEVO ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL
Las transformaciones naturales o provocadas por el hombre mismo han merecido un cambio significativo a lo largo de la historia universal, en la forma de vida, desde que amanece un nuevo día hasta el ocaso. No dejo de pensar, que estas transformaciones a raíz de la pandemia del COVID-19 arrojarán resultados nefastos sin precedentes, más allá de quien o quienes hayan sido los autores intelectuales y materiales del desastre, sin embargo, me atrevo de afirmar que tiene su origen, es decir proviene de programas o más bien de políticas de índole social, económica del capitalismo y sus aliados que no será por mucho tiempo la vigencia ante el quiebre inminente del sistema.
En estos días de aislamiento social que vive la población mundial se observa una infinidad de casos algunos más que otros de pánico. desazón e incertidumbre, pero al fin son realidades que no se pueden ignorar; no es para menos los diversos medios de información masivo y a través de las redes sociales lo que siempre hacen es acelerar de manera sistemática el pánico generalizado. La situación crítica de la salud mundial puso de rodillas por una parte a las pésimas gestiones de políticas de salud pública de los Estados de sus programas de gobierno frente a situaciones como esta, que no es posible ni siquiera justificar mediante discursos demagógicos que la sociedad civil la conoce de memoria. Se habla que después de la pandemia del coronavirus se viene la recesión económica, expresan los entendidos en las distintas disciplinas del saber humano; por cierto, como sucede siempre que después de toda guerra la postguerra es aún más nefasta con una sociedad diezmada en todo sentido de la palabra. A la caída estrepitosa del sistema capitalista junto a ella se viene una turbulencia nada alentadora en la cuestión económica, social, político, incluso religioso. Este último, mucho tiene que ver con las nuevas formas de sometimiento del imperio del Norte, para derrocar gobiernos legítimos y elegidos por el pueblo soberano en América Latina, utilizan la biblia en reemplazo a la cultura ancestral y milenaria, sostuvo Enrique Daniel Dussel. Por otra, la caída de los productos commodities provoca en su generalidad la recesión económica, las economías nacionales se ven obligados de realizar ajustes en el aparato productivo, así como en los modos de producción con afectación directa en el mercado laboral y su incidencia en los demás conceptos.
En el plano social, la recesión económica suele golpear con enorme fuerza que por lo general termina en la disolución del núcleo familiar, por ende, repercute en la educación y alimentación de los hijos y, se vienen una seguidilla de problemas que lamentablemente origina la pérdida del empleo, la excesiva oferta de la fuerza laboral desemboca en una crisis social con el peligro de que la necesidad les convierta a los desplazados en un potencial elemento altamente peligroso que podría desbordarse hacia conductas ilícitas dando lugar al  incremento de altas tasas de criminalidad. La brecha entre ricos y pobres es abismal no se puede comparar en términos absolutos, el nuevo orden económico será asimétrico, pues acá con mayor justificación se dirá “todos tenemos derechos, pero no somos todos iguales”, si las leyes del mercado o las normas sociales serán las que primarán en el futuro inmediato, eso es algo incierto, difícil de apreciar si todavía se está viendo la punta del ovillo de lo que será la postpandemia del COVID-19.
En lo político, ninguna recesión económica ha sido independiente de las causas que fueron generados en la economía mundial, durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial sus efectos fueron contundentes en la cuestión política de los países, y según la línea ideológica que comulgan, unos con el sistema liberal y otros con el proteccionismo en todas sus formas. En pleno siglo XXI aún campean fuerzas extrañas de ciertos partidos políticos que aferrados al capitalismo someten a pueblos íntegros conjuntamente con las clases de la burguesía local y extranjera. Son claro ejemplo, lo de Venezuela amenazado constantemente por el imperio del Norte so pretexto que el gobierno de Maduro se halla comprometido con el narcotráfico para justificar la posible invasión; en el 2019 Ecuador vivió una crisis política cuestionada cuyo gobierno comparte una férrea alineación con el sistema neoliberal; la de Chile que hasta la fecha no registra el número exacto de muertos por las protestas sociales acaecidos; finalmente la de Bolivia Estado Plurinacional se produjo recientemente la ruptura del orden constitucional que acabó con el derrocamiento del gobierno democrático elegido por el pueblo soberano, una vergüenza histórica avalada por la OEA que causó la indignación de la comunidad internacional; pero al fin, el daño esta consumado y, a esto añadirle la pandemia del COVID-19 el futuro de Bolivia es aún más incierto, al menos por ahora es prematuro predecir lo que vendrá. 
Nada más cierto, es que la turbulencia acentúa su impacto en el escenario mismo del capitalismo, y por supuesto agudiza las desigualdades económicas y sociales dejando a su paso una brecha por demás inhumano; estimo que vale la pena mencionar lo expresado por el investigador Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía, al referirse a la cuestión política: ¿Cómo ha contribuido la política a la gran brecha económica? más que una interrogante ofrece una perspectiva general sobre la forma en que las políticas sobre todo las políticas macroeconómicas de una nación determinan la producción y el empleo, que lamentablemente ahonda aún más la gran brecha.     
   
CRISIS DE LA POLÍTICA NEOLIBERAL EN AMÉRICA LATINA
Establecer con precisión de que si hubo una realidad escondida o disfrazada en la cual las sociedades de nuestra América Latina, que no haya reflejado su vivencia durante algo más de medio siglo; sería más que una catastrófica aseveración, pues negarla o ignorarla significaría una estúpida conclusión. Como toda doctrina sustenta su grado de influencia en las condiciones económicas y sociales, pues el capitalismo tiene sus defensores y detractores.
Los defensores del neoliberalismo afirman que podrían ser dos las características de la estrategia del desarrollo neoliberal: 1) obtener la precondición necesaria la estabilización macroeconómica (el control inflacionario y de las cuentas públicas); 2) obtenida la precondición necesaria, aplicar reformas estructurales (liberalización, desregulación y apertura de mercados), junto a ello los procesos de privatización o denominada también capitalización. La precondición a la que hacemos referencia pues tiene el objetivo de mantener estables los precios de la economía para que, según ellos, los cálculos de los capitalistas tomen decisiones de inversión de más largo plazo, con menores riesgos posibles. Según los neoliberales, aplicada las correctas medidas proporcionadas por el mercado (por intermedio del mecanismo de los precios) y el crecimiento del ambiente competitivo, la promesa siempre es que aumentará la productividad de los factores de producción y, de esa forma, el crecimiento económico, así como ocurrirá una redistribución del ingreso producido a favor del factor de producción más abundante, en nuestro caso, el trabajo. Pues claro, hay que tener en cuenta que el neoliberalismo es la fase avanzada del capitalismo clásico que nace con la revolución industrial.
En cuanto a los detractores del neoliberalismo, el capitalismo clásico es ortodoxo, sino que a través del neoliberalismo las condiciones económicas y sociales son entregadas a los propietarios de los medios de producción, quienes en una fase histórica terminan entregando al mercado las condiciones sociales incluyendo la fuerza laboral. Se tiene la referencia de la CEPAL llamó a los años 80 ‘la década perdida’. Si eso tiene alguna validez, entonces se puede llamar a los años 90 como “la década más que perdida”. ¿Por qué no creció la región? Si se dio la súper-explotación del trabajo y existía la posibilidad, ¿por qué los capitalismos dependientes no crecieron en los 90? El gran problema de la década perdida es que, por razones incluso de la propia lógica neoliberal, en nuestras economías, nuestras sociedades, que ya tenían un carácter –y aún tienen– profundamente financiarizado, esa parte del valor producido era apropiado principalmente de una manera meramente financiera, y no de reproducción y de inversión productiva. Dicho en palabras, es que el neoliberalismo es netamente financiero sin la cual el capitalismo sería estático. Es suficiente ver la realidad de los verdaderos dueños del sistema financiero del mundo, el capitalismo norteamericano y sus aliados, a quienes se les conoce como los dueños del mundo, ellos diseñan la economía mundial, planifican el nuevo orden económico internacional.
Como dijo Frei Betto, escritor brasileño: “El capitalismo es una religión laica fundada en dogmas que, históricamente, merecen poca credibilidad. Uno de ellos dice que la economía es regida por la (mano invisible) del mercado. Sin embargo, en muchos periodos el sistema entró en colapso, obligando al gobierno a intervenir en la economía para regular el mercado”.
El capitalismo transforma todo en mercancía, bienes y servicios, incluyendo la fuerza de trabajo. El neoliberalismo lo refuerza de forma sofisticada, mercantilizando los servicios esenciales, como los sistemas de salud y educación, el abastecimiento de agua y energía, sin dejar de lado los bienes simbólicos: la cultura es reducida a mero entretenimiento; el arte pasa a valer, no por el valor estético de la obra, sino por la fama del artista; la religión pulverizada en modismos; las singularidades étnicas encaradas como folclore; el control de la dieta alimentaria; la manipulación de deseos inconfesables; las relaciones afectivas condicionadas por la globalización de las formas; la búsqueda del elixir de la eterna juventud y de la inmortalidad a través de sofisticados recursos técnico-científicos que prometen salud perenne y belleza exuberante. Como dice Arce Catacora en su libro: EL MODELO ECONÓMICO SOCIAL COMUNITARIO PRODUCTIVO BOLIVIANO, 2da, Ed. “A nivel mundial, el neoliberalismo nace después de la Segunda Mundial, con un discurso de defensa vehemente de la libertad individual y de la propiedad privada contra cualquier forma de intervención, colectiva estatal.”
En definitiva, el neoliberalismo fundado principalmente en abierta crítica la intervención del Estado y de la defensa de la propiedad privada y el libre mercado, sin duda busca elevar la tasa de ganancia del capital y, en los países en vías de desarrollo el cambio en el patrón de la acumulación de capital y la transferencia de excedentes al exterior. En otras palabras, es una propuesta la solución de la crisis de ganancias del sistema capitalista, globalizado la economía con el plan de eliminar la pobreza; esto agudizó mucho más la profunda crisis del capitalismo globalizado. Por cierto, el saqueo de los recursos naturales por las empresas transnacionales en diversos países de América Latina fue considerable, con las recetas del FMI, bajo los gobiernos alineados con la ideología del neoliberalismo y las oligarquías nacionales en el poder político. Por cierto, el neoliberalismo es también fundamentalmente, un programa político fuertemente ideologizado su consecuencia no cabe la menor duda, merecerá más que un mero análisis una profunda reflexión de las sociedades emergentes.           
Debo mi respeto profundo a los entendidos y estudiosos de la ciencia económica y social, que no fue nada fácil inmiscuirme en su ámbito, sin embargo, la razón que me llevó a escribir estas líneas y estimo sean entendidas como un punto de vista y de opinión que métológica. Es imposible ignorar la historia de nuestra América de lo contrario sería como aquel que ve lo que sucede y no quiera admitirlo; durante décadas el neoliberalismo ha diezmado las economías de los pueblos de América Latina, mediante la enajenación de sus recursos naturales conjuntamente con las transnacionales y la clase política conservadora nacionales serviles a los intereses capitalismo imperial, han profundizado aún más la brecha entre ricos y pobres, la sumisión de los trabajadores a condiciones de extrema pobreza. De eso estoy seguro.          

ROL DE LA IGLESIA CATÓLICA EN LA POLÍTICA
Como toda acción en la historia universal la iglesia católica no es ajena a los acontecimientos acaecidos muchas veces con mayor intensidad que en otras. Históricamente, nos lo demuestra que la actitud totalizante de la Iglesia católica ha conducido a entablar un diálogo privilegiado con el Estado, llegó a ocupar parte de sus estructuras para desde allí, extender los principios de su doctrina al conjunto de la sociedad, sin ir demasiado lejos, remontémonos a la época de la conquista española en América; la cruz y la bandera siempre estuvieron presentes en dichas conquistas, la iglesia y la monarquía absolutista comulgan una misma ideología, es decir la del sometimiento. La ofensiva de ‘catolización’ sobre el Estado y la sociedad civil procuraron impregnar con valores religiosos todos los ámbitos de la vida social y convertirlos en sus fieles feligreses.
La férrea pugna por una educación religiosa en las escuelas públicas, así como en las universidades es evidente la oposición casi intransigente contra las leyes de divorcio, la legalización del aborto y la unión de parejas del mismo sexo, el acérrimo control sobre otros grupos religiosos, caracterizaron el accionar de la institución católica en su relación con el Estado y con la sociedad. Su carácter de religión predominante y su marcada presencia social fueron el fruto de ese tipo de comportamiento. Con independencia de las relaciones de fuerza existentes en cada momento histórico, lo cierto es que, en el transcurso del siglo XX, el poder eclesiástico se fue constituyendo como un actor principal e influyente a tener en cuenta, tanto en el marco de regímenes democráticos como en aquellos designados por la ilegalidad llamados gobiernos dictatoriales o grupos fascistas.
Ahora bien, el significativo lugar que ocupó la Iglesia a lo largo de la historia tuvo no únicamente un precio sino la participación decisiva en la vida política de los países del mundo entero, es decir en el viejo mundo originalmente en América posteriormente: la pérdida de autonomía como institución religiosa se fue erosionado progresivamente; en otras palabras, el alineamiento y la subordinación relativa a los proyectos del gobierno de turno es innegable principalmente con el neoliberalismo. De esa forma, el crédito social de la Iglesia quedó supeditado a los vaivenes de coyuntura política.
Es indispensable dejar en claro, que, al aludir al comportamiento de la Iglesia católica, nos referimos estrictamente al accionar de su jerarquía eclesiástica, dejando a un lado las concepciones y prácticas de otros actores dentro del catolicismo. Por cierto, si analizamos las disputas por la hegemonía en el seno de la institución eclesial, encontraremos a jesuitas, maronitas y franciscanos en un comienzo; a católicos sociales, integrales, conciliadores o intransigentes más adelante; conservadores o pos-conciliares, partidarios de la Teología de la Liberación en los últimos tiempos; adeptos a la Renovación Carismática o renovadores en la Opción por los Pobres en la actualidad, que en conjunto, conforman el amplio mapa de la diversidad católica. Como institución compleja, la Iglesia es un espacio social en el que no cesan de confrontarse discursos desiguales que compiten entre sí. Bueno lo dejamos ahí.
En consecuencia, la pérdida de credibilidad y el retroceso de la institución católica tanto en la escena política como en su efectividad para establecer normas y conductas orientadoras de los comportamientos sociales, incidieron en la gestación de un nuevo orden o llámese “clima interno” que dio margen para replanteos y redefiniciones en su accionar. La autonomía y la independencia frente al poder político, reivindicadas por la actual conducción episcopal, se erigen como estandartes que paulatinamente son levantados por cada vez más obispos en el intento por recuperar el terreno perdido que la real orientación del individuo a la fe cristina. Precisamente, ese cambio de concepción y las implicancias que trae aparejado sobre el modo de relacionarse con el Estado también de algún modo tendrá que sufrir las consecuencias ante la caída inminente del capitalismo.
Vale la pena reproducir el fragmento pronunciado de la Ponencia del Taller organizado por el CELAM. Tema: “La Relación entre Ética y Moral”. Universidad Pontificia de Salamanca Campus de Madrid. A la iglesia católica se puso en serio cuestionamiento acerca del desarrollo meramente económico sea la salida casi única para la situación que padecen los países en vías de desarrollo, como bien nos plantea la encíclica Sollicitudo rei socialis con cierto sentimiento que no sé si es de culpa, pero casi frustrante.
“Ha entrado en crisis la misma concepción «económica» o «economicista» vinculada a la palabra desarrollo. En efecto, hoy se comprende mejor que la mera acumulación de bienes y servicios, incluso en favor de una mayoría, no basta para proporcionar la felicidad humana. Ni, por consiguiente, la disponibilidad de múltiples beneficios reales, aportados en los tiempos recientes por la ciencia y la técnica, incluida la informática, traen consigo la liberación de cualquier forma de esclavitud. Al contrario, la experiencia de los últimos años demuestra que si toda esta considerable masa de recursos y potencialidades, puestas a disposición del hombre, no es regida por un objetivo moral y por una orientación que vaya dirigida al verdadero bien del género humano, se vuelve fácilmente contra él para oprimirlo” (SRS,28). Pues bien, si se quiere ir más allá, habría que preguntarle al entonces Papa Venedicto XVI, del porqué se dio con un mensaje bien preocupado por la dignidad del ser humano en un mundo globalizado.    

EL SISTEMA JURÍDICO Y LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
Inevitablemente la realidad histórica del sistema capitalista mundial puso de relieve la coherencia o diría más bien su compatibilidad embrionaria con el modelo económico social neoliberal, en otras palabras, se puede afirmar que cuando se tiene el poder público también se posee la capacidad del sistema jurídico para inclinar la fuerza coercitiva a favor de la clase dominante o los dueños de los medios de producción. Sin embargo, aunque parezca trivial esa relación de las fuerzas de poder dominante y a efecto de garantizar su accionar hará del sistema jurídico como una fuente de seguridad a través del órgano judicial someter a los insurgentes bajo cualquier pretexto tenerlos siempre sometidos.
El neoliberalismo se caracteriza por repartir de manera desigual el poder económico de las personas, lo que entraña consecuencias políticas y jurídicas. La principal es que los que tienen el gran poder económico utilizarán su poder político-influyendo desde los distintos órganos del poder estatal-para garantizar el mantenimiento de las desigualdades, en lugar de para lograr una economía y una sociedad más igualitaria y justa. Los intereses económicos de poder participan a través de cabildeo y financiamiento de las campañas políticas en el diseño de leyes que los beneficien, vale decir el sistema jurídico tienen a su alcance con fines y propósitos del gobierno neoliberal. En palabras propias de Joseph Stiglitz sostiene: “…que las grandes empresas también influyen indirectamente, a través de los costos de acceso al sistema judicial, para no estimular que los débiles accedan en igualdad de condiciones entre ricos y pobres al mismo tiempo.”      
La desigualdad no emerge de las fuerzas abstractas del mercado, nace de la forma en que se distribuye el poder político en una sociedad. El que tiene poder político confecciona el orden jurídico en su beneficio para perpetuarse en el poder y mantener el “statu quo” de privilegios y privilegiados. La política neoliberal configura los mercados y determina las reglas del juego de todos los subsistemas sociales y económicos. Pues claro, el neoliberalismo teniendo a su favor la balanza inclinada es obvio como quien dice “tiene la batuta para dirigir la orquesta”. En un mundo de desigualdad por la condición misma de su existencia en algún momento histórico sufrirá la ruptura de ese poder dominante. No hay que olvidar, los marcos jurídicos de los Estados se construyen para favorecer a los grandes intereses económicos nacionales y transnacionales por encima de los intereses y derechos humanos de población. Los gobiernos de los Estados en el modelo neoliberal de la globalización, busca seguir la pauta que señalan las grandes potencias y sus corporaciones, señaladamente de los Estados Unidos de Norte América. 
La democracia es incompatible con la concentración extrema de ingresos y el modelo neoliberal promueve esa concentración de la riqueza en pocas manos, es decir de los privilegiados. En este sentido el modelo neoliberal es antiético con la democracia y con Estado de Derecho, tal como lo ha advertido Paul Krugman. Por cierto, el modelo neoliberal no puede existir un marco que favorezca la garantía de los derechos económicos, civiles, sociales y culturales porque ello iría en contra de las posibilidades de concentración de la riqueza en pocas manos. Tampoco en el modelo neoliberal se pueden establecer en el ordenamiento jurídico herramientas de democracia participativa y deliberativa puesto que ellas tienden a igualar las relaciones sociales y de incrementar los mecanismos sociales de control y fiscalización al poder.
La globalización en el mundo jurídico. Hay una infinidad de escritos sobre la globalización, considero como un fenómeno mundial innegable y multifacético, que sin duda se ha consolidado principalmente a partir de la década de los años 80. Este proceso globalizador impacta todos los aspectos de la vida del ser humano, tanto en lo colectivo como en lo individual. Se refleja en todos los ámbitos de la vida social, política y económica, logra ciertos cambios unas veces más aparentes que otras. Los efectos de la globalización también recaen en el mundo del derecho que se convierte en el medio idóneo para su implementación y afianzamiento, y para ello se modifican los paradigmas y sistemas. Para que el proceso cumpla su ciclo, también se deben modificar los campos de formación de los juristas con el fin de que puedan dar respuesta a los nuevos problemas. Como en todo proceso, la globalización se afianza en la propuesta de sus mentores compuesto por intelectuales e ideólogos de diverso contexto, como filósofos, economistas, juristas, políticos, periodistas o comunicadores sociales, etc.
El Estado de Derecho y el Sistema Judicial. Este es uno de los elementos esenciales de la nueva forma política del Estado entorno a la globalización económica constituyéndose como un eje articulador del sistema capitalista mundial. El modelo de desarrollo definido por el consenso de Washington requiere de un nuevo marco legal que sea compatible a la liberalización de los mercados, a los intereses de las inversiones nacionales y extranjeras del sistema financiero fundamentalmente; basado en un modelo de privatización o llámese capitalización, la fortaleza de la iniciativa privada y la primacía de los mercados, el principio del orden, de la previsibilidad y de la confianza no pueden provenir del poder del Estado que no esté acorde a sus intereses; para garantizar estas condiciones solo pueden provenir del derecho, de un marco normativo y de un sistema judicial que las faciliten los medios por los cuales el neoliberalismo encuentre su perfecto propósito. Los objetivos trazados por el Consenso de Washington hacia la consolidación del sistema de economía neoliberal, según ellos, es el motor de desarrollo, por tanto, deben trazarse políticas dirigidas a la reforma de los sistemas judiciales de América Latina y, claro vivir bajo las recetas influyentes del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, miembros esenciales del denominado Consenso de Washington.
Los Derechos Humanos y la pandemia del COVID-19. Aprovecho la oportunidad de hacer referencia ante la inusitada emergencia de la pandemia que azota lamentablemente a la población mundial no da tregua, ni hace distinciones, sin embargo, los Estados ante esta situación recurren a la aplicación de viejas prácticas o mecanismos no convencionales a fin de someter a la población bajo presión del poder punitivo del Estado, estableciendo penas privativas de libertad a quienes supuestamente infringen el aislamiento social o la llamada cuarentena. Los derechos humanos son la base principal de la democracia en la cual el Estado de Derecho debe primar; la vida y la libertad son valores inviolables previstas en todas las constituciones del mundo, otra cosa es cuando los gobiernos de turno no hayan previsto a tiempo crear políticas de salud pública frente a los desastres naturales y de conflictos de diversa índole.
En tiempos de pánico y de incertidumbre que vive el planeta, no es la forma idónea de enfrentar al coronavirus con militares armados hasta los dientes y el uso de la violencia, y otra la de hacer más traumática la situación a través de los medios de comunicación criminalizando a las personas que pueden haber supuestamente violado las restricciones impuestas por el poder público. En este plano, los derechos humanos ante cualquier eventualidad interna o externa deben ser precautelados por el órgano jurisdiccional y constitucional competente.            

EPÍLOGO
A manera de concluir la temática referente a la decadencia del capitalismo y de sus aliados en pleno siglo XXI, ha llegado a su fin al menos según las características y tendencias que enarbolan la crisis actual son más que evidentes e imposible de esconder bajo el abanico de la globalización económica. Si bien, se hubiera orientado las decisiones de políticas económicas multilaterales en procura no únicamente en la acumulación de riquezas, y dejar que el mercado genere por si solo el crecimiento y desarrollo también se les fue de las manos a los amos del mundo. Al contrario, las medidas estratégicas económicas tomadas formaban parte de su proyecto la de favorecer a los capitalistas multinacionales a través de la explotación irracional de los recursos naturales en América Latina.
El neoliberalismo siendo éste el capitalismo sofisticado que nació a fines de la Segunda Guerra Mundial se estableció como un modelo económico y social que paulatinamente se incorporó en los programas de los gobiernos afines al neoliberalismo. Claro está, en las décadas de los años 80, 90 y 2000 en América Latina representó un impacto por demás acentuado. Mientras esto acontecía la teoría dogmática de la globalización occidental se iba volatilizando durante todo el tiempo en que China fortaleció su economía a pasos gigantescos, hoy es una potencia no solamente hegemónica en el comercio internacional sino también en las inversiones públicas de capitales en el extranjero. No es para menos, China hoy llega a conformar parte de la Organización Mundial de Comercio y del Fondo Monetario Internacional, entonces surgen una serie de interrogaciones ¿cuál es la intención del gigante asiático? ¿qué se viene después del derrumbe del capitalismo occidental?    
Sin lugar a dudas, la comunidad internacional lo sabe que la pandemia del COVID-19 no es algo natural incluso tiene su registro de propiedad intelectual e industrial, sin embargo, la guerra comercial entre EEUU. y China no cesa y durante estos últimos años no ha sido de lo más satisfactorio a sus intereses. Ante la crecida del coloso asiático no en vano fueron las declaraciones oficiales de sus ideólogos, al expresar que pronto se vendría una pandemia, el informe del Fondo Monetario Internacional al decir que la economía global no está en condiciones de soportar mayores gastos para los ancianos en el mundo. La pregunta sea posiblemente la del millón ¿no es acaso que la pandemia se llevó a las personas de la tercera y cuarta edad?, ahí está la respuesta. Lo demás, se debe a manipulaciones para generar un caos universal con el fin de obtener ventajas millonarias de las grandes empresas transnacionales de medicamentos e insumos de farmacia; lo que antes era una bonanza para los fabricantes de armas.
Por último, no se trata de entrar en el terreno del conflicto creo ya poco importa el daño está hecho, la pandemia del COVID-19 sin duda alguna dejará amargas experiencias en el orden social, económico, político, psicológico; y así, una cadena de problemas que la sociedad mundial de aquí en adelante tendrá que lidiar. La recesión económica que se avecina ojalá fuera menos dura porque es éste el fenómeno más destructor que el mismo virus.
El autor del presente artículo ha meditado profundamente sin prejuicios para realizar el presente trabajo, desde su país natal Bolivia, y con el deseo firme de ponerse a la par con sus semejantes expresa su más sincera solidaridad con las familias que han perdido a sus seres queridos. LUCHEMOS SIN TREGUA POR UN MUNDO MEJOR PARA LAS FUTURAS GENERACIONES


LA CERTEZA JURÍDICA NO DEBERÍA DEPENDER DEL COLOR POLÍTICO EN TURNO, SINO CONSOLIDARSE COMO UNA VERDADERA POLÍTICA DE ESTADO

JOSE VICTOR RODRÍGUEZ BARRERA Con más de tres décadas de ejercicio profesional, José Víctor Rodríguez Barrera se ha consolidado como uno d...